Escritores  16 abr 2021 Fuenlabrada

¿Me ayudas a escribir una historia?

Hace mucho que creo que la lectura y la escritura conecta a la gente, aunque pensemos que no se nos da bien. Na, mentira. La prueba es el whatssap, que aún pudiendo llamar, nos gusta escribir. Así que no luches contra tu propia naturaleza, y escríbenos unas letras.

La idea del post es construir un relato de múltiples personajes, entre muchas personas que no se conocen, pero que se irán conociendo a través de las letras.

No se trata de hacer un Don Quijote, que eso no se lo lee nadie. Textos sencillos que tengan coherencia con el anterior, o con la historia en común. Pueden aparecer múltiples personajes, lugares, situaciones, rutinas... cualquier cosa cabe, porque es plural y no tiene normas estrictas.

Los textos pueden ser de dos líneas o de veinte [o más, si crees que lo merece, jjj], siempre que aporten y tengan sentido con la historia, todas son bienvenidas.

Y, bueno, pues no hace falta decir, que cualquier cosa que sea soez, falte al respeto, o no pinte nada en la historia, pues será borrado... [es necesario poner esto de mal rollo, por los por si acasos].

Espero que participeis y que os divierta.

Tanto si eres un escritor encubierto, te apetece contar algo, o te quieres entretener un ratillo, arrójate. ¡Venga ¿Me acompañas en esta aventura? Luego ya cuando haya que ir a firmar libros a una caseta en la feria del libro, si somos muchos, nos iremos turnando.

Mi primer personaje se llama Sonia, igual tú conoces a sus hermanos o hermanas, o su primo de Extremadura, o sabes donde trabajó, o por qué no hay termino medio entre que los hombres la acosen o no la hagan ni caso... la historia la hacemos entre todos...

Nos vemos en las letras.





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Henrysino El tren ha llegado a la estación de La Serna, aquí me bajo. Podía haberme bajado en la estación Central, que me quedaba más cerca, pero es que estoy nerviosa, y prefiero caminar un poco… He quedado con un chico, al que no veía desde el instituto. (Vivíamos en el mismo barrio, yo en la calle Aires Buenos, justo enfrente de la droguería del tío pesao, y él en la calle Artengina). A veces confundo las palabras, perdonadme, es un problemilla que arrastro, pero que ahora no viene al caso… Os sigo contando: He quedado con un chico que ha vuelto al barrio después de veinte años, (la vida le habrá tratado bien o mal, o le habrá reconducido, eso nunca se sabe). Se llama David, y me reconoció sacando a pasear al perro. Yo no le reconocí a él, y que vergüenza, pero a la vez, que alivio, es súper guapo. ––Sonia. ¿Eres tú? –– me preguntó… ––Si, ¿te conozco? –– dije, con cierto desdén, pero mantuvimos una conversación distendida sobre perros, y tintes de pelo (no me preguntéis por esto ahora, no viene al caso, ya os contaré)… Y, ahora, estoy bajando del tren, camino del Mirador, que es donde antes quedaba la gente ––aunque nunca nos tomáramos nada en ese bar–– dispuesta a conocer a ese hombre conocido, y a la vez tan desconocido. Por cierto, no me he presentado, mi nombre es Sonia Valverde, y soy de Fuenla.
16/04/2021
Niki Sonia no es una muchacha típica, como la de Serrat; al contrario, podría decirse que es una mujer normal, aunque tenga alma de guerrera. Algo que le ha causado numerosos problemas desde siempre, casi desde que tiene uso de razón. Pero, en fin, contra eso nada puede hacerse, son privilegios de nacer al sur de una gran urbe como Madrid. Sin embargo, hay algo que sí tienen en común. Ambas conocieron el amor de la mano de un primo suyo de Cáceres que las llevó al palomar. Bueno, aclaremos la cuestión: no con el mismo, sino cada una con el suyo, por supuesto. Y desde aquel día —cuando contaba dieciséis años— hasta hoy, por su vida han pasado muchas aventuras y una docena de hombres, algunos de los cuales tuvieron vocación de anidar en ella, pero que por alguna misteriosa razón levantaron el vuelo antes de que el nido cuajara, como si algo les hubiera espantado. Sonia se preguntaba qué podía ser. Y, por eso, hoy sigue siendo una peregrina en busca del verdadero amor. Y, sentada frente a David mientras toman unas cervezas, le implora con su verde mirada un poco de ternura, mientras, para romper el hielo, afirma: —Es precioso tu shar pei. Me dejó impresionada. Menuda estampa tiene. Y el apuesto paseador de perros, orgulloso de su mascota, le contesta: —La verdad es que sí. Estoy muy contento con Thor. Y es que no solo es bonito, es un encanto. Y de cariñoso ni te cuento. —Todo el mundo puede ser cariñoso cuando la persona o la ocasión lo merece —responde Sonia, que no quiere desaprovechar la ocasión que su interlocutor le ha servido en bandeja. Y para rematar la faena, concluye con una pregunta un tanto capciosa—: ¿No estás de acuerdo, David?
17/04/2021
Sandra David no supo que responder. Tenía la impresión que con sus palabras, podría confundir a aquella linda chica del barrio, que ya poco conocía y que detrás de su verde mirada, había un pozo sin fondo. Solo sonrió. Hablaron del pasado, ese del barrio que siempre nos trae sonrisas. Encontraron algo en común, ambos se sacaron el carnet, (con un par de años de diferencia) en la autoescuela de la calle argentina. La Q5. Sonia confesó, que nunca le gustó conducir. En el tren ves y hueles más a las personas, comento entre risas. De vez en cuando, surgían silencios... Ella se preguntaba que podía decir, estaba inquieta.
18/07/2021
Henrysino David intentaba parecer muy seguro de si mismo, ––comentó soslayadamente que no sólo aprobó el B2 a la primera, sino que lo hizo en sólo seis meses––, cosa que le ruborizó de inmediato, no porque no fuera cierto, sino porque sintió que le parecía una fanfarronada estúpida completamente fuera de lugar, como si aún tuviera veinte años–– pero lo cierto es que la sonrisa de Sonia le descolocaba por completo y, cuanto más se esforzaba por parecer interesante, más se le soltaban las costuras. ––Sonia, ¿has estado alguna vez en el Stradivarius? –– preguntó intentando sorprenderla. ––Claro, estás hablando con la reina del Trivial Pursuit–– contestó con una sonrisa fulgurante que atravesó a David de lado a lado y, probablemente a todos los que en ese momento transitaban desde Luis Sauquillo a Miguel de Unamuno. ––Y qué, ¿cuál era tu favorito?—respondió mientras hacía como que sacaba el móvil del bolsillo, disimulando el nerviosismo y haciendo como que hacía algo… ––El Trivial y el pictionary, pero igual te refieres al café irlandés, jajaja–– y rió desde una sinceridad pocas veces expuesta, como si volviera a ser una niña de veinte años. Fueron pasando las horas y se hizo tarde. David acompañó a Sonia hasta su portal. Era jueves y al día siguiente tocaba madrugar. ––Pues otro día nos vemos, mañana toca madrugar, que este país no se va a levantar solo–– la dijo mientras se daba la vuelta camino a su casa y, pensando segundos después, porque había dicho semejante memez y, si a raíz de esa frase Sonia no pensaría que a ese chico le faltaba un hervor…
20/07/2021
Niki Aquel día —cuando terminó su turno en el supermercado— Sonia leyó a vuelapluma, pero con avidez, el mensaje de David que había recibido mientras trabajaba. Por la forma en que su cara se iluminó, se diría que su mente se había teletransportado a un lugar mágico, quizá a una nueva reencarnación del Jardín de Edén. Teresa acababa de salir del vestuario para incorporarse al trabajo, pero, a Rosa —que aún estaba terminando de ponerse la ropa de calle—, no le pasó inadvertido el gesto. Y con esa socarronería suya tan particular, dijo: —Vaya carita ha puesto la niña. A saber, quién le escribe. Y qué “cositas” le dice… Sonia se ruborizó. Aunque ya era una mujer madura y con un carácter decidido, nunca había conseguido vencer ese exceso de pudor que hacía de ella una persona introvertida y celosa de su intimidad para “ciertos temas”. En repuesta al comentario de su compañera, dijo: —No es nadie. Apenas lo conozco. Rosa, siempre tan espabilada, captó la esencia de la situación, —Un desconocido interesante, mmm… —contestó. Y cogiendo su bolsa con la ropa de trabajo, dio por terminada la conversación, diciendo—: Bueno, ya me contarás, que los niños me esperan y esos no perdonan. Salieron juntas del vestuario y al llegar a la puerta se despidieron. —Hasta mañana —dijo Rosa, guiñando un ojo. —Hasta mañana. Descansa —contestó Sonia. Sonia llegó a la plaza contigua, donde estaba aparcado su coche y lo abrió pulsando el mando a distancia. Era un Seat Ibiza, de baja cilindrada, algo que en su momento no le gustó mucho pero que ahora agradecía, pues esa circunstancia la había salvado de verse afectada por el escándalo del trucaje de motores de la Volkswagen. Entró en él, puso la llave en el contacto y arrancó, conteniendo el impulso de volver a leer el mensaje de David. Pensó en las palabras iniciales, las cuales recordaba perfectamente. Sin saber cómo —solo las había leído una vez y apresuradamente— se le habían quedado grabadas. De pronto, antes de salir del aparcamiento, apagó el contacto. Se dio cuenta de que no podía esperar a llegar a casa para leerlo con detenimiento, pues decía tantas cosas… “Gracias por darme tu teléfono. Te pido perdón si te he parecido un poco tonto, porque te aseguro que no lo soy. Es sólo el efecto que tu preciosa sonrisa causa en mi organismo. Y no es solo tu sonrisa, nunca podría olvidar tu mirada. Me preguntaste que cómo te había reconocido y no me atreví a decirte que te veía pasar todas las tardes por delante de mi puerta, cuando volvías del instituto. Yo vivía en un bajo y siempre estaba en la ventana a la hora en que se suponía que ibas a pasar, no importa lo que tuviera que hacer. Cuando te veía venir mi cara se iluminaba y no dejaba de mirarte y de sonreír como un bobo hasta que doblabas la esquina de la avenida de la Hispanidad y desaparecías de mi vista. Pero, lo peor, era la tristeza que sentía aquellos días en que no venías. Entonces, todas las luces de mi mundo interior se apagaban y yo me sentía profundamente solo… Bueno, la verdad es que siempre quise conocerte y si no me acerqué a ti fue por timidez. Pero, ahora que el destino nos ha vuelto a reunir, sería un sacrilegio no aprovechar esta oportunidad. Me encantaría que pudiéramos conocernos. En mi favor te diré que —quizá— tenga algo que ofrecerte que me diferencie de los demás… Solo una cosa más: por favor, di que sí”. Cuando terminó de leerlo, Sonia tenía los ojos húmedos y algunas lágrimas furtivas corrían por sus mejillas. Se daba cuenta de que, probablemente, llevaba toda la vida esperando un mensaje como aquél. Claro que le daría la oportunidad de conocerse… y ojalá todo saliera como ella empezaba a soñar.
05/08/2021
Cris

Solo deciros que me ha encantado seguir porfavor!!!!!!

05/09/2021
Sandra

En ese momento, mientras apretaba el móvil contra su corazón, y su mirada se perdía , sonó la canción. 

Sonia, cerró los ojos y y se recostó. 

Dejo el móvil en el asiento del copiloto, lo acarició y comenzó a cantar junto a Luz Casal. -" sentir, que aún queda tiempo, para intentarlo, para cambiar, tu destino..."

Cuando acabó la canción, Sonia abrió los ojos, los abrió de verdad, con toda su verdad, su intención e ilusión. 

Cogió el teléfono, se detuvo un instante. Volvió a abrazar al móvil. 

Pensó que prefería hacer..¿le llamo? ¿Le escribo? 

"Si. Le llamo" 

Y marcó sonriendo, atusandose el pelo. Como si lo fuese a ver, de repente. 

Hola!!

Hola, qué sorpresa!!



05/09/2021
Henrysino

- Ya lo creo, no esperaba tu llamada... bueno o si, de hecho la llevo esperando desde el otro día, jjj. ¿Cómo estás?

- Bien, un poco cansada, ha sido un día díficil pero he de decirte como pedía Clint Eastwood siendo Harry, que tú me lo has alegrado, jjj- respondió Sonia con ese alarde de ingenio que implosionó en la cabeza de David al oirlo.

- ¿No me digas que eres fan de Harry el sucio?- preguntó sorprendido.

- Bueno si, pero también del ejecutor y del fuerte, y amo a los orangutanes- concluyó mientrás soltaba una gran carcajada.

En ese momento David no sabía qué decir, esa mujer tenía una capacidad inherente de descolocarle por completo y volverle completamente loco.

-Sonia

-Dime

-Eres fantástica, ¿lo sabes, no?


24/09/2021
Niki

—Claro que lo sé —contestó Sonia, mientras con el dorso de su mano izquierda se echaba el pelo hacia atrás, como en un anuncio de Pantene.

—Y cuando haces eso me enciendes de tal manera que sólo deseo besarte.

—Pues más tonto eres si no lo haces…

Harry —digo David— acercó su boca a la de Sonia, cerró los ojos y ambos se fundieron en un largo beso, como si fuera un cuento de hadas.

De pronto, David abrió los ojos y miró el móvil, dándose cuenta de que, efectivamente, era un cuento de hadas. Se lo acercó a la oreja y escucho la voz de Sonia:

—David, David, ¿estás ahí?

—Sí, sí, aquí estoy —respondió él.

—Es que dejé de escucharte y pensé que te había pasado algo.

—Estoy bien, pero, en cierto modo, me pasó algo. Te imaginé junto a mi con tanta fuerza que me pareció real. Tenemos que vernos. Cuanto antes.

—De acuerdo. Yo también lo deseo. ¿Nos vemos esta tarde? Y así me cuentas con detalle eso tan extraño que te pasó mientras hablábamos.

—Perfecto. ¿A las seis en la puerta del Tomás y Valiente?

—Sí, me parece bien.

—Estupendo. Ya estoy deseando que sean las seis —concluyó David.

25/09/2021
Sandra

A las 17;45...los dos se encontraron.

-¡Vaya, llegas pronto!!

-¡Vaya, creo que tú también!! Le respondió Sonia mientras le daba un abrazo.

David devolvió el abrazo mientras aprovechaba para olerle el pelo.

- Tenía ganas de verte, le susurró al oído. 

-Yo también, respondió ella con un beso en la mejilla.

-¿Qué hacemos?, ¿Te apetece un paseo por Polvoranca?

-Genial!! Un paseíto, es un planazo. Vamos en mi coche. Respondió Sonia cogiéndole de la mano


25/09/2021
Niki

—¿Dónde lo tienes? —preguntó David.

—Aquí mismo, al principio de la calle Lima —contestó Sonia. Y luego corrigió—: O al final, según la numeración del ayuntamiento.

Los dos rieron la ocurrencia, mientras cruzaban la avenida de Leganés, cogidos de la mano.

Enseguida, David —sobreponiéndose a su timidez— fue un paso más allá y tomó de la cintura a Sonia. Ella, en un principio, se dejó hacer, pero, al poco, le imitó.

Y así iban, caminando lentamente —aunque, más que andar, casi parecía que se deslizaban, como si estuvieran en estado de ingravidez—, mirándose a los ojos. Sólo les faltaba ir diciendo cada uno el nombre del otro para que aquello pareciera una escena de “Cañas y barro”.

Y, a punto de llegar a la calle Lima, David —impulsivamente— se detuvo. Sentía un irrefrenable deseo de besar a Sonia y pensaba que ella debía estar sintiendo lo mismo. Iba a hacerlo, pero, justo en ese momento, el abismo se abrió ante sus pies y el miedo a ser rechazado le dominó. Estaba al borde de un ataque de pánico.

Sin embargo, consiguió serenarse recordando los consejos de su amigo Mike —un reconocido seductor— y decidió poner en práctica lo que éste llamaba la técnica infalible. Y, ante su propio asombro, se vio diciendo aquellas palabras que algunas veces había escuchado pronunciar a Mike y que siempre le habían dado el fruto esperado:

—Mira, Sonia, llegados a este punto, sólo tenemos tres alternativas: o me das un beso, o te lo doy yo, o los dos nos besamos.

Una vez pronunciadas esas palabras, la tensión desapareció. Empezó a sentirse muy bien y no dejaba de visualizar en su mente aquella mueca de hombre duro que tantas veces había visto a Harry el Fuerte. Lo importante es que había sido capaz de cumplir con su parte y, ahora, el resultado ya no dependía de él.

Cuando Sonia le miró, con la cara seria, David se temió lo peor: quizá, lo que ahora venía era un desplante, que daría al traste con toda la magia que había ido surgiendo entre los dos. Pero, en un instante, el rostro de Sonia cambió de expresión y su preciosa sonrisa se desplegó con todo su encanto, mientras respondía:

—La verdad es que no sé por qué, pero he comprobado que cuando hay tres alternativas, la tercera suele ser la mejor.

28/09/2021
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